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domingo, 8 de agosto de 2010

Sinopsis SIN NORTE NI DIOSAS Agosto 2010



Me ofrecieron la oportunidad de exponer en el Ministerio de Igualdad de Madrid en Noviembre de 2009. Sentía que el argumento principal debía girar en torno a la mujer y su esencia. Daba vueltas al tema, mujeres, mujeres de diferentes culturas, mujeres de diferentes clases... Todo lo que se me ocurría me resultaba insuficiente, hasta que un día llegó a mis manos una baraja de Diosas. ¡Eso, eso es lo que quiero hacer!
Busqué en libros de mitología, hurgué entre los libros de tiendas de esoterismo, conseguí documentación y, como todo, cuando uno se empeña "vino caído del cielo". La recomendación del libro La Creación del Patriarcado, de la antropóloga Gerda Lerner,  puso todo aquel caos mental en orden.
Pude entender como en la Prehistoria la idea de lo divino estaba asociada a la mujer, la tierra, la naturaleza. Se veneraba a la Diosa Madre por su poder de creación, de dar hijos. Existió un gran elenco de diosas madres entre las que se encontraban Erzulie, Maindi (Mari), Gaia, Isis, Freyja, Nirvana, Eukemi... Pero todo esto cambió cuando advirtieron que también el hombre tenía que ver con la procreación. Aparecieron los Dioses, y así, tanto Dioses como Diosas compartieron su poder.
Llegó el tiempo en el que los humanos se hicieron recolectores y sedentarios lo que trajo consigo "la propiedad privada" y, con ello, "el reparto del trabajo". En esa época las mujeres y los niños ya no cazaban, no hacían las mismas tareas que los hombres, se vieron relegadas a lo privado, apareció el concubinato, el comercio con las mujeres, las casaban, las vendían, las entregaban en pago de deudas. Se instauró la prostitución. Observando como se sometía a la mujer, utilizando las mismas estrategias, sometieron a otros hombres. Así se consolidó la esclavitud.
En tiempos de Grecia las Diosas eran hijas o consortes de Dioses, divinidades sometidas. Aquí tenemos las más conocidas de nuestra cultura occidental: Hera, Afrodita, Artemisa...
Cuando los humanos alcanzaron el pensamiento abstracto fueron capaces de concebir un dios que no tuviera que ver con las fuerzas de la naturaleza. Alguien dijo que la mayor creación del hombre es DIOS. En un principio en el Génesis Dios no tenía sexo, sin embargo, los patriarcas de los monoteísmos, entre los que se encuentra el Cristianismo, decidieron que Dios era masculino. El nuevo Dios tenía que tener poder absoluto, por eso las Diosas fueron desterradas de todos los ámbitos, de la cultura, del pensamiento, del poder... y los arquetipos femeninos que nos impusieron fueron y son: María (intercesora, piadosa, virgen...) y Magdalena (mujer pública, prostituta... ahora dicen que “intelectual”).
¡Nos quedamos Sin Norte Ni Diosas!
Los sÍmbolos son importates y sin modelos en los que reflejarnos nos encontramos perdidas. He querido rescatar y visibilizar otros arquetipos de mujer: mujeres fuertes, sensibles, alegres, incluso airadas... y la posibilidad de echar una mirada hacia atrás en el tiempo para entender lo que hoy somos y de dónde venimos.

domingo, 15 de noviembre de 2009

SIN NORTE NI DIOSAS

Exposición de Sara Beiztegi

Ministerio de Igualdad
Salón de Actos,C/ Alcalá, 37 - 28071 Madrid.
Inauguración oficial 27 de Noviembre de 2009 a las 13:00.
Exposición del 18 Noviembre al 10 de Diciembre de 2009.
Abierto de lunes a viernes de 10:00 a 18:00 ininterrumpidamente
Entrada gratuita.
(mas detalles click en el cartel)
EL ORDEN QUE ARROJO A LAS DIOSAS

La segregación de las mujeres vino antecedida y se conformó a través de la violencia, consumándose su sometimiento. Pero la esclavitud, para establecerse y normalizarse sin apariencia de violencia, precisó de la elaboración de un orden simbólico de subordinación. Cimentada tal construcción social del mundo, el dominio sobre las mujeres estaba ya plenamente implantado y aceptado bajo el fundamento inamovible de la normalidad. La desigualdad estaba en el lenguaje, en el pensamiento, en la cultura… el propio género se convirtió en metáfora de las relaciones de poder. Lo femenino dejó de ser simbólicamente poderoso con la emergencia de ritos, creencias, mitos, valores, discursos. El orden que invisibiliza y hasta expulsa a las mujeres del mundo, de la cultura, de los conocimientos, de la ciencia, del lenguaje, de los conceptos, de la espiritualidad, de la creación, de los sueños… ese orden arrojó a las diosas del cielo. Entonces el mundo, lo sagrado, lo interno, lo venerable, dejó de ser femenino. Rosa San Segundo.


UKEMIPARIRSE A SÍ MISMAHERAARTEMISA

CIBELESNIRVANAISISGAIA

FREYJAERZULEIMAINDI

Desde aquí, ofrezco esta muestra a las instituciones que deseen exhibirla.

info@sarabeiztegi.com

http://www.amecopress.net/spip.php?article2908